-->

jueves, 17 de enero de 2013

Carta abierta de Xosé de Enríquez


A LA OPINIÓN PÚBLICA:

Miércoles 16 de enero de 2013.-


En el reino de la farsa... el poder es de los farsantes


Dentro de algunas semanas cumpliremos 55 años, 42 años de militancia política y 42 años de vinculación más o menos directa con el Carnaval, al cual nos acercamos desde pequeños gracias a la persistencia de una gallega obstinada, mi madre.
Después de haber actuado como integrante del Jurado del Concurso Oficial de Agrupaciones, en siete ocasiones –la primera en 1997-, hay quienes públicamente han salido a poner en duda nuestra honestidad y trayectoria. Tenemos el honor de haber sido convocados para esa labor en todas las oportunidades; no es un dato menor, jamás golpeamos una puerta para que se nos tuviera en cuenta.
En siete años de labor, además de cuatro años como Jurado de Admisión, dos como Jurado del Desfile inaugural, e integrante en varias ocasiones, de jurados de concursos literarios, con toda certeza nos debemos haber equivocado en más de una oportunidad, pero jamás traicionamos los principios que nos guían. Dejamos hasta el último aliento para ser ecuánimes, cumpliendo la tarea con responsabilidad, seriedad, profesionalismo y respeto por todos. Lo dijimos más de una vez: “cuando llega Carnaval no tengo amigos, ni parientes, ni vecinos, nada”. Las agrupaciones y sus componentes con sus propuestas artísticas en el escenario, y nosotros con nuestros criterios, con nuestro leal saber y entender, con nuestros valores humanos y sin compromisos ni prejuicios de ninguna índole.
Si alguien sostiene lo contrario ¡que lo pruebe! Ahora, una parte de la directiva de la gremial de directores –con el sólo afán de hacerle los mandados a un asociado resentido, megalómano, egocéntrico y mal perdedor- sale públicamente a cuestionar nuestra ética, nuestra moral y poner en tela de juicio nuestra honestidad.
Es el reino de la farsa… por eso parece una broma de mal gusto; que ciertas personas pretendan darnos lecciones de ética y honestidad.
Fuimos nombrados oficialmente para integrar el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas 2013, por el flamante Tribunal de “Notables”, según consta en acta emitida el día 27 de diciembre del 2012: COMUNICADO DE PRENSA: ACTA DE RESOLUCION TRIBUNAL ELECTOR DE JURADOS DE CARNAVAL 2013 DE MONTEVIDEO.
Pero como “cosas veredes Sancho, que non crederes”… una parte de la directiva de DAECPU, pretende una vez más, imponer su intolerancia y su sinrazón, pasando por encima de sus propias decisiones, cuestionándonos públicamente, y retornando a viejas, oscuras y deleznables prácticas que venían siendo desterradas de los ámbitos del Carnaval.
La verdadera razón de este despropósito es la absurda carta de Raúl Castro, molesto entre otras cosas por nuestras opiniones libremente expresadas en el programa Todo Carnaval, emitido por TvCiudad el día 3 de enero de 2013. Todo lo que expresa en su carta, ocurrió antes del Carnaval 2012, y no fuimos recusados cuando se nos designó como integrantes del Jurado del pasado Concurso Oficial. Los criterios y la evaluación que realizamos con relación al espectáculo presentado por la murga Falta y Resto 2007 no los vamos a exponer aquí, pero no justifican en absoluto su reacción tardía; en 2011, por error u omisión, en el Concurso Víctor Soliño, Castro pretendió hacer pasar como de su autoría e inéditos, textos que no lo eran. Me acusa de cumplir con el Reglamento, de no rendirle pleitesía. Como todo esto resultaba indefendible, volvieron a poner en el tapete nuestra actuación en la Prueba de Admisión. Jamás el Reglamento de Carnaval, rico en prohibiciones de todo tipo, recogió ninguna limitación para integrar el Jurado, referida a parentescos. Sabido es que lo que no está prohibido está permitido.
Inferir que actuamos con deshonestidad por no informar lo que no teníamos obligación alguna de informar, es hacerse trampas al solitario. ¿Pretenden también, algunos directivos de DAECPU, qué informemos de los amigos que salen en los diferentes conjuntos? ¿Y los hermanos de la vida? ¿Y los socios, los vecinos, los compañeros de trabajo, los patrones de nuestros hijos, los suegros de nuestras primas, las ex novias? ¿Los tíos de nuestras nueras? ¿Las nueras de nuestros hermanos? No acostumbramos a jugar para la tribuna, ni adoptamos poses ni buscamos agradar; sólo tenemos claro que se es honesto o no, y en ese sentido nuestra actuación está a la vista de todos. En un programa radial de Carnaval de tres horas de duración, antes de que se nombrara oficialmente el Jurado, al comenzar el programa pedimos que si algún integrante de la directiva de DACEPU podía poner en duda nuestra honestidad y nuestra actuación con argumentos fundados, que llamara antes de que finalizara el programa… nadie llamó.
De todos modos, en los siete años que integramos el Jurado, no han sido precisamente “sobrinos” los que nos llamaban por teléfono durante el Concurso; al que le caiga el sayo que se lo ponga. No nos tembló la mano para puntuar a los históricos, a los clásicos, a los grandes, a los poderosos… jamás el peso económico, el poder de sus dueños, la presión de las hinchadas o de los matones, nos hizo torcer una calificación nacida de nuestra evaluación honesta y sin concesiones.
¿Quién nos cuestiona? ¿DAECPU institución? Los hombres pasan, las instituciones quedan… ¿Qué intereses mueven a determinados integrantes de la directiva de la institución a atacarnos de esa manera? ¿Qué buscan? ¿A quién pretender beneficiar? ¿Qué rédito buscan obtener?
Quienes me acusan, ¿se habrán puesto a pensar un instante si reúnen las credenciales éticas y morales para cuestionar mi honestidad y mi actuación?
Jamás, en plena dictadura llevamos conjuntos de carnaval a cantar al Batallón Florida donde estaban torturando y desapareciendo compañeros como Julio Castro, jamás agredimos, hostigamos o “caminamos” jurados, ni intentamos lanzarles por la cabeza un trofeo –porque no era el primer premio-, jamás cantamos con la izquierda y cobramos con la derecha…
Desde que llegamos al Jurado del Concurso, hace más de 15 años, siempre nos llamamos a silencio, cada vez que se ventilaban cuestiones que nada tenían que ver con la labor específica para la que éramos convocados, pero los sucesos actuales nos han estrechado de tal forma, que debemos poner en claro estas cosas.
Otros carnavales vendrán, nuevos protagonistas, otros jurados, tal vez desaparezcan los Concursos con este formato arcaico y perverso, seguramente el Carnaval perdurará como lo ha hecho siempre, pero entonces, todos sabremos cómo actuó cada uno en esta circunstancia y de nada servirán los arrepentimientos, las marchas atrás, o las lágrimas de cocodrilo, esas que de seguro “no regarán flores de esperanza”. Dice el refrán que “el rey reina pero no gobierna”; el reino de la farsa no es la excepción, y el Gobierno lo ejerce una institución cuya jefa es electa por todos los vecinos… pero el poder en el reino de la farsa, ése, lo detentan los farsantes.
Ya nos alertó Carlos Marx hace muchísimos años: “La peor pesadilla de cualquier sociedad es que los ignorantes y los idiotas lleguen al poder”.


Xosé de Enríquez


Escritor, periodista, investigador cultural.
Integrante, hasta este momento, del Jurado del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas, 2013.


-


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada