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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Carlos Soto ya es una leyenda


Que el letrista no se olvide

Murió el libretista más premiado del Carnaval. El Carnaval ya no será lo mismo. Y seguramente muchos serán los homenajes que este año se le tributarán a Carlos Soto, periodista y escritor multipremiado, fallecido el lunes en Montevideo a los 84 años.

ANDRÉS LÓPEZ REILLY


Viejo Mercado del Puerto campanea tu reloj corvinas de ojos tuertos, burbujas de Roldós.
La música de Jaime Roos azucara la sagaz pluma de Carlos Soto, pintor costumbrista y autor de infinidad de libretos, de la Retirada Asaltantes `64, de canciones de Hugo Fattoruso y Antonio Cerviño, y del himno nacionalófilo Saquen los pañuelos.
Aunque también incursionó en el tango y en el cancionero popular, lo suyo fue el periodismo deportivo y el Carnaval, con el cual mantuvo un romance durante 65 años.
En 1964 obtuvo un lauro muy difícil de superar: los tres primeros premios en las categorías Humoristas, Parodistas y Murga. Ocho veces recibió el máximo galardón a la mejor despedida de Murga, y en dos años consecutivos ganó el premio a la mejor canción de Carnaval.
Pero además, obtuvo medio centenar de premiaciones por sus trabajos para Cuareim 1080, Saltimbanquis, Milonga Nacional, Asaltantes con Patente, Jardineros de Harlem, Fantasías, Yambo Kenia y Los Favios, entre otros.
Su sagacidad a la hora de disparar críticas y observaciones desde un tablado le valió el mote de Doble Filo.

PERIODISMO. Perteneciente a la generación de periodistas como Nelson "Laco" Domínguez ("Guruyense", con quien compartió la pasión por el Carnaval), Romeo Otero Bosque y Martín Aguirre Gomensoro ("Oterito" y "Juan de la Mondiola", con quienes conllevó su pasión tanguera), Carlos Soto incursionó en el mundo del papel y las noticias allá por 1954.
Trabajó en La Mañana, El Diario, El País (del cual fue editor de Deportes), el semanario Martes (fundado por su amigo Otero Bosque), las revistas Goles de Argentina y Estadio de Chile, entre otros medios. También formó parte de la mesa de Estadio Uno, de Julio Sánchez Padilla.
Su última participación más o menos activa en el periodismo uruguayo fue en El Diario de la noche, escriba de muchos de los sucesos más relevantes del país y del mundo del pasado siglo XX.
Si fuese necesario extraer un titular para una breve crónica -como es esta- sobre una larga historia -como la de El Diario-, bastaría decir que fue el que más ejemplares vendió en Uruguay en un solo día: 247.000. Esto ocurrió cuando naufragó el pesquero Isla de Flores en el Banco Inglés, el 6 de agosto de 1954.
Estuvo en El Diario de 1953 a 1959. Volvió a su plantilla en 1978 e integró la Mesa de Redacción hasta su separación, casi quirúrgica, de La Mañana, en los albores de los `90.
"Llevaba un logo en la última página donde se publicaba el tiraje, avalado por la Asociación de Diarios", recordaba Soto a El País hace pocos años, luego de trabajar en El Diario durante su "época de oro", cuando a nadie sorprendía que un periódico vendiera 100.000 ejemplares por día.
En 2011, la Junta Departamental de Montevideo lo homenajeó colocando una placa con su nombre en el "Paseo de los Soles" de la Ciudad Vieja.
Estará allí por mucho tiempo, junto al de otros "grandes", de la sociedad uruguaya como China Zorrilla, Carlos Páez Vilaró, Alcides Edgardo Ghiggia, Idea Vilariño, Mario Benedetti y Lágrima Ríos, en la "peatonalizada calle Sarandí", como describió alguna vez Doble Filo al "eje" de la Ciudad Vieja de Montevideo.
Carrera: Periodista desde 1954, vinculado al Carnaval durante los últimos 65 años.


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Fuente.- El País Digital

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